Las empresas grandes tienen un CIO: un director de tecnología que decide qué se compra, qué se automatiza, qué se protege y hacia dónde va todo. Las pymes tienen… al sobrino que sabe de computadoras, al proveedor que les vendió el último sistema, o a nadie.
Y durante décadas eso funcionó, porque la tecnología era un costo que administrar. Ya no lo es: es la variable que decide quién compite y quién cierra. El problema es que un CIO de tiempo completo cuesta más que la nómina entera de muchas pymes. La solución tiene nombre —y en español casi nadie la está ofreciendo todavía.
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